5 insights sobre los niños y sus mamás que deberías tomar en cuenta ya

A lo largo de los años hemos aprendido algunas cosas profundas sobre ellos y hemos podido identificar en una línea de tiempo aquellos insights que permanecen o van evolucionando conforme el mundo y nuestra sociedad cambian.

Aline Ross Gurrola, Socia Directora LEXIA Insights & Solutions. @alinerossg

 En LEXIA tenemos mucha experiencia jugando con los niños, niñas y sus mamás para entender cómo ven la vida y qué es lo que necesitan. Esto lo hemos logrado gracias a nuestra fuente sindicada Los Niños y su Mundo[1]que inicia en el 2006 y permanece, gracias a nuestra vigente alianza con Papalote Museo del Niño y a las múltiples consultorías que hemos hecho para diferentes marcas. Hoy quiero compartirles cinco de los más relevantes insights sobre las mamás y sus hijos y cómo bajarlos a sus marcas:

Jugar se está comprometiendo y reduciendo, se tiene que rescatar

En el 2006 fue muy revelador cuando preguntamos a los niños qué es lo que más les gustaba hacer y la respuesta fue simplemente jugar. Parecía una obviedad, pero estaba llena de un profundo anhelo por hacerlo y hacerlo con papá y mamá. En ese entonces la hipótesis era que responderían “ver televisión” pero no fue así. Ya desde entonces los niños nos decían que jugaban poco con sus papás. Este insight ha permanecido a lo largo de estos años y salta una y otra vez.

Conforme nuestro país -en términos de seguridad- y la dinámica social han cambiado, el espacio del juego se reduce, primero en el tiempo que se le dedica y segundo físicamente. Ahora los niños salen muy poco a jugar al aire libre y juegan poco en interacción con otros niños o con sus padres y madres. Y poco a poco la tecnología desplaza a juguetes o a actividades al aire libre. El correcto desarrollo de los niños requiere de movimiento e interacción con otros niños y jugar es la forma más atractiva y eficaz para hacerlo.

Con este insight tenemos una gran oportunidad de promover el juego en la dinámica de las mamás con sus hijos, ayudarlas a construir un vínculo con sus hijos a partir de lo lúdico. En un estudio con mamás y papas que hizo la marca de juguetes Famosa, un 70% de los  padres declaró que apenas jugaba  un par de horas de lunes a viernes entre semana con sus  hijos. En otro estudio  realizado por  la marca Playmobil se dieron cuenta que los padres y madres no  sabían cómo jugar con sus  hijos:

Los padres no saben jugar con sus hijos

Aunque los padres son muy conscientes del valor que aportan los juegos y juguetes, no saben muy bien cómo jugar con sus hijos, según un estudio encargado por Playmobil en el Reino Unido. El 24% de los padres y madres pone la excusa del tiempo y el 27% asegura que no entiende los nuevos dispositivos electrónicos, pero lo cierto es que al final dos tercios de las familias sólo juegan ocasionalmente con los hijos. Otra preocupación es la dificultad de mantener el equilibrio entre el juego tradicional y los nuevos juguetes electrónicos.

Los padres dan valor al juego y al juguete
– El 97% de los padres explica que sus hijosadquieren habilidades vitales y socialesgracias a los juguetes tradicionales.
– Los niños aprenden sobre todo creatividad (73%), comunicación (70%), memoria (68%), habilidades sociales (67%), vocabulario y expresión (61%), cómo solucionar problemas (59%), explicar historias e interpretar papeles (54%) y habilidades motoras (53%).
– Los padres explican que los juegos y juguetes que desarrollan estas actividades son: los juegos de construcción (61%), los de imitación (60%), los que permiten explicar historias y presentar personajes (53%), los juegos de mesa (42%) y las figuras de acción y muñecas (35%).
– El 35% de los niños de menos de 5 años pasan dos horas diarias con juguetes tradicionales. La media de todos los niños de esta edad es 1 hora y 42 minutos.

Pero a los padres les cuesta jugar con sus hijos
– El 65% de los padres sólo juega con sus hijos ocasionalmente.
– El 8% de los padres y madres no juega con sus hijos porque no saben cómo hacerlo. El porcentaje llega al 16% en el caso de sus padres.
– El 27% no juega con sus hijos porque no entiende los juegos electrónicos (32% de madres y 20% de padres).
– El 24% asegura que no tiene tiempo para jugar, porcentaje que llega al 34% en el caso de los padres.

Y les cuesta mantener el equilibrio entre los juguetes tradicionales y los electrónicos 
– El 16% de los padres ve difícil que los niños combinen de forma adecuada el juego tradicional y el electrónico.
– El 40% de los padres prefieren que sus hijos jueguen con los juguetes tradicionales como los que ellos tenían de niños.
– De hecho, el 18% ha dado a sus hijos los juguetes de su infancia.
– Y es que el 51% asegura que estos juguetes electrónicos no enseñan a interactuar con los demás.
– Sólo el 4% prefiere que sus hijos jueguen con gadgets.
– Y un 9% incluso no compra ningún tipo de juguete electrónico a sus hijos.
– De todas formas, hay un 15% de niños que no juega jamás con dispositivos electrónicos o videojuegos, los tengan o no.

Como marcas podemos enseñarles y mostrarles un camino.

La Nada se está comiendo a Fantasía

Como en el cuento de Michael Ende, así hoy la falta de juego y las agendas saturadas están haciendo que la imaginación no se promueva y se desarrolle en los niños. A esto le sumamos el uso indiscriminado de tables y video juegos y tenemos la fórmula perfecta para que el niño deje de imaginar.

Si no hay juegos de rol y de representación, la capacidad creativa, resolución de problemas, representación de situaciones entre otros aspectos necesarios para que los niños desarrollen bien capacidades sociales se perderán; entonces tendremos adultos faltos de poder de acción e incapaces de relacionarse con los demás. Es imperativo dejar que los niños se aburran y no tengan siempre algo que hacer para que su imaginación entre en juego y estalle.

Como marcas existe la gran oportunidad de ayudar a las mamás para que potencien la imaginación de sus hijos a través de estrategia de distribución del tiempo, uso limitado y programado de dispositivos, actividades creativas, entre otras.

El verdadero problema de los niños… son sus papás

Es fuerte decirlo, pero es muy real, después de estar rompiéndonos la cabeza como sociedad para mejorar las condiciones de la infancia y encontrar aquello que es lo más importante a resolver para que niños y niñas puedan crecer felices, sanos y seguros, en LEXIA hemos aprendido que el principal problema en el que tenemos que concentrar todo nuestro esfuerzo colectivo, son los papás y las mamás. Hoy viven alineados a un modelo de crianza que privilegia la competencia, el consumo exacerbado, la recompensa inmediata, la hiper felicidad y el individualismo.

Esto tiene gran impacto en los niños pues se les orilla a vivir una adultez temprana. Con tal de que no luzcan como perdedores a los ojos de los demás se les presiona y exige de más, al mismo tiempo queremos que sean los mejores, los más felices, los más grandes, los que  más tienen. Poco se fomenta la unidad, la empatía y la preocupación por el otro.

Sin embargo, también hemos descubierto que las nuevas generaciones están muy interesadas y activas en mejorar y cambiar el mundo, en salirse de este modelo de competencia que tanto se les impone. Hay un divorcio entre la visión de los adultos y la visión de los más jóvenes; esto nos abre una gran oportunidad para ser un puente que estimule la comprensión, empatía y comunicación entre madres e hijos.

Los niños siempre han necesitado contención emocional pero hoy la tienen menos que nunca

Como infantes, sin importar la época en la que estemos viviendo, siempre necesitamos de guía, de normas, de disciplina, de presencia y de amor; esto no es nada nuevo bajo el sol pero sí lo es el hecho de que las familias cada vez pasan menos tiempo juntas y que el juego como herramienta para imaginar mejores mundos posibles y para aprender a lidiar con las emociones se está perdiendo. Esto está dejando desprotegidos a los niños porque no tienen con qué aprender a resolver y quién los escuche, los oriente y los contenga.

A través de este insight podemos entender la urgencia y la necesidad de reconectar a los niños con sus mamás para que puedan jugar. Hablando en términos de engagement, si como marcas logramos impulsar este cambio seremos grandes aliadas y estaremos haciendo un gran bien a la infancia. Actividades, productos, activaciones y mensajes que promuevan esta conexión, son esenciales.

El miedo está subvaluado

Las mamás no quieren que sus hijos sientan miedo, solo quieren que sean felices. Esto pareciera un sentimiento natural y necesario por parte de una madre pero la realidad es que hay una gran demanda de felicidad hacia ellos, es decir, no pueden manifestar tristeza u otras emociones llamadas negativas porque los niños deben siempre sonreír. Al mismo tiempo actúan contradictoriamente pues ante el contexto actual de inseguridad los llenan de sus propios temores. Esto genera una disonancia en ellos y es muy importante que la idea de felicidad plástica que hoy se promueve cambie.

Hay una oportunidad enorme en ayudar a que las madres comprendan y acepten todas las emociones en sus hijos. Lo cierto es que ellas están muy preocupadas por ellos pero poco ocupadas, hay tanta información y tantos mensajes que ¿a cuál hacerle caso? Y en ese sentido podemos convertirnos en sus gurús. Si les enseñamos que desde la alegría hasta la  tristeza, el enojo y el necesario miedo son importantes y son parte de lo que construye a sus niños como personas, mucho estaremos aportando. ¿Cómo? Los mensajes, nuestra comunicación, empaques y publicidad son los medios más poderosos para hacerlo.

Apliquen estos 5 insights en sus estrategias de marketing y comunicación y podrán observar cómo esos indicadores se van moviendo al paso del tiempo pero sobre todo podrán tener la certeza de que están haciendo mucho bien.

 

[1]Niños y su Mundo, LEXIA, 2006 a 2018